Mientras Evo Morales desde México insiste en la necesidad de pacificar a su país, distintas organizaciones internacionales advierten que Bolvia está en las puertas de una masacre tras conocerse que la represión ejercida por la dictadura ha provocado cinco muertes y varias decenas de heridos de bala, principalmente en la zona de Cochabamba. Evo manifestó este sábado, “nuestro pueblo pide paz y concertación. Reitero mi convocatoria al diálogo de alto nivel con mediadores para pacificar nuestra querida Bolivia y preservar la vida y la democracia”.

En tanto la autoproclamada presidenta Jeanine Anez no se refirió a los asesinatos, prefirió volcarse en las últimas horas a agradecer el llamado del Secretario General de la OEA, el chileno Luis Almagro, y su reconocimiento como gobierno de transición. Con esta declaración la OEA ratifica su dirección única, emparentada con la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, avalando la instauración de un régimen dictatorial en Bolivia. Un regreso al denominado Plan Cóndor que abrazó el cono sur del continente con estructuras armadas para contener y apoyar las dictaduras que en los años setenta invadieron la región.

Evo también denunció la persecución que están sufriendo médicos cubanos que trabajan en el país. “Mi solidaridad con hermanos médicos cubanos que son blanco de vejámenes y persecución ilegal ordenada por el golpista Camacho, a través de su «ministro» de la Presidencia y Murillo. Dicen ser de «transición», pero usan las FFAA y Policía para la represión”, expresó Morales en un tuit este sábado.