Lejos de apuntalar la desaceleración inflacionaria el gobierno comenzará el año con una batería de aumentos en los servicios públicos que le meterá más presión al bolsillo de los argentinos.

Con el inicio del nuevo año Aysa aplicará a los usuarios de agua un 17% de aumento en las facturas de sus clientes, regirá para los primeros cuatro meses del año. En mayo instalará otro incremento, esta vez del 27%. El servicio eléctrico tendrá otro ajuste de tarifa (fue del 46,3% en 2018) a partir de febrero con un porcentaje no determinado aún, pero que como mínimo acompañará los índices inflacionarios. Lo mismo sucederá con el gas (subió 77,6% en 2018), previendo un nuevo marco tarifario a partir de abril, posiblemente con un margen que estará entre el 30% y 35%. Los ajustes en estos servicios públicos desde que asumió Mauricio Macri han sido calamitosos. Desde diciembre de 2015 hasta ahora, en electricidad dentro del área metropolitana, fue del 670% y para el agua de 483%.