Por Gustavo Campana

Cambiemos nunca quiso investigar la causa AMIA. La utilizó para dispararle al corazón del kirchnerismo, después del suicidio de Nisman. Fue socio de la DAIA en la mentira y protegió a los padres del encubrimiento.

El archivo Gabriela Michetti-Mario Cimadevilla, desde la asunción de Mauricio Macri hasta el presente, tiene como punto de partida el verano de 2016. En aquel tiempo de “ñoquis” y “grasa militante”, la titular del Senado armó listas kilométricas con despedidos en la Cámara alta. Pero había un pequeño error, una desprolijidad que subsanó rápidamente: la inclusión en esas listas negras de Matías Cimadevilla, sobrino de Mario; por entonces titular de la unidad fiscal destinada a esclarecer el atentado a la AMIA. De esta manera, la familia conservaba los puestos de trabajo que dos integrantes de sus inferiores tenían en el Parlamento. El otro era Lucas, hijo de Mario, que estaba afectado al despacho del pampeano Juan Carlos Marino. La otra punta de esa línea de tiempo, está sobre la superficie. La Justicia deberá resolver si desempolva la causa en la que Cimadevilla, se auto-denunció y acusó al ex ministro Germán Garavano, por el delito de encubrimiento. En este caso, encubrimiento del encubrimiento original; que la verdad de la causa AMIA, nunca se sepa; un libreto escrito en las embajadas de Estados Unidos e Israel, que el menemismo primero y luego Nisman, siguieron al pie de la letra.

HISTORIA OFICIAL: La Trafic que supuestamente estalló en la sede de la mutual judía, fue armado, con partes robadas, por Telleldín, quien declaró que una persona vino con 16.000 dólares en efectivo, para llevarse la camioneta. Según Telleldín, el comprador utilizó en la operación un documento falso y tenía acento centroamericano. Pero cuando el vendedor de la Traffic cayó en prisión, empezó a decir que la había entregado a policías bonaerenses que lo extorsionaban. El juez Juan José Galeano pactó con el gobierno y con la SIDE, pagarle 400.000 dólares a Telleldín para que declarase que le entregó la camioneta a policías de la provincia. La versión fue preparada desde el poder político, para desviar las verdaderas pistas del atentado. En el encubrimiento actuaron Galeano, la SIDE y Jorge “El Fino” Palacios. Mullen y Barbaccia estuvieron al tanto del pago ilegal a Telleldín y por eso la acusación también fue contra ellos, que finalmente fueron condenados por incumplimiento de los deberes de funcionario público y no por encubrimiento. En el juicio que se llevó a cabo a raíz de la denuncia de Memoria Activa, el Ministerio de Justicia fue uno de los querellantes, hasta que llegó Macri. En 2017, Garavano empezó a meter la cuchara en el caso a favor de los ex fiscales. Nombró a Miguel Inchausti, para que presionara Stilman y Strajman. Los abogados renunciaron y los últimos designados por Garavano, pidieron el sobreseimiento de Mullen y Barbaccia. Este escándalo motivó que el radical Cimadevilla, responsable del caso AMIA en el Ministerio de Justicia, presentara la renuncia. Luego Cimadevilla se auto-denunció y denunció judicialmente a Garavano, mientras que señaló a Mauricio Macri como principal imputado por tapar las maniobras en la investigación del atentado. Telleldín y Martínez Herrero también presentaron una denuncia similar contra Garavano, que estudia el juez Luis Rodríguez.

GARAVANO EN ACCION: En el juicio donde se revisaron las pistas falsas sembradas en la investigación del atentado, Garavano fue clave para que no se acuse a quienes fueron fiscales de la causa AMIA: Eamon Mullen y José Barbaccia. Viejos amigos con los que el ministro de Macri, trabajó mucho tiempo. Después Garavano, fue el responsable del cambio de los abogados que representaban al ministerio en las audiencias. Mariana Stilman y Ezequiel Strajman, fueron entrenados para pedir que Mullen-Barbaccia sean absueltos. Cimadevilla los acusó y también lo hizo la defensa de Telleldín. A raíz de la difusión de un audio, en el que Gabriela Michetti presiona a Cimadevilla para que le de una manito a Barbaccia, Telleldín y Martínez Herrero pedirán que la denuncia salga del olvido y se investigue, porque hay nueva evidencia. La voz de Michetti fue aportada hace dos años por Cimadevilla, pero se conoció públicamente este fin de semana en El Cohete a la Luna. Whatsapp de la vicepresidenta a Cimadevilla: «Escuchame una cosa, estoy acá enterándome de que fue muy mal la indagatoria de José (Barbaccia) y que el tema ha pasado a vos, pero que no… que no estás actuando como nos dijiste. ¿Me podrás explicar?». Michetti le recriminó a Cimadevilla no haber protegido a Barbaccia (a quien muy familiarmente llama José) y le exigió una explicación de por qué no le dió cobertura.

PRESIONES DE CAMBIEMOS: Mario Cimadevilla, habló de los manejos del macrismo con la Justicia y dijo sobre el audio de Michetti, que «este episodio del audio es el menos grave dentro de lo que se dio en el expediente», como actitudes del ministro (de Justicia, Germán Garavano) hostigando a querellantes». «Yo estoy tranquilo con lo que hice, actué de acuerdo a mis convicciones. En los alegatos, en donde se pidió la absolución de estas personas, los abogados de las querellas alegaron de que desde la unidad AMIA se cometían ilícitos. Ante estas imputaciones, nos presentamos ante la Justicia para que nos investiguen a todos», agregó.

«Teníamos un poder político que entendía que los jueces debían ser jueces del poder y no de la ley. Esto lo puse a conocimiento del presidente del Comité Nacional, de los dos presidentes de los bloques parlamentarios y del presidente de la Convención Nacional, Jorge Sappia. El único que contestó fue el doctor Sappia. Los otros estaban más preocupados en no enojar a Mauricio Macri», acusó.

Nada nuevo bajo el sol. Pruebas de situaciones conocidas en potencial, que con documentación en la mano, se transforman en realidad. Una postal del neoliberalismo y su vocación irrefrenable por la impunidad.