Los anuncios del gobierno nacional de este miércoles se dan el día después de oficializar los índices imparables de inflación que devoran el poder adquisitivo de los argentinos. El 4,7% de marzo, acumulando más de un 11% en el primer trimestre, generarán una ola de reclamos en distintos gremios buscando equiparar los sueldos al nivel inflacionario. Habrá una jornada de protesta el próximo martes 30 cuya convocatoria superará la mezquina mirada de la CGT que ha decidido ignorar el llamado del líder de los camioneros. La sensación generalizada entre especialistas de distintas corrientes de pensamiento económico es que se ha llegado a un límite muy riesgoso, el país requiere de un cambio de rumbo urgente para no desbarrancar hacia una situación social más extrema de la actual. Si estas nuevas medidas económicas, que surgen como un manotazo de ahogado, no detienen la caída del consumo y el ingreso de miles de familias a niveles de pobreza extrema, existe la posibilidad de adelantar los tiempos electorales. Es una idea que nadie del mundo político quiere expresar en voz alta, mucho menos en sectores opositores. En despachos oficiales la idea ronda desde hace varias semanas. En 1989, desbordado por la hiperinflación, Raúl Alfonsín decidió adelantar las elecciones. Los comicios se realizaron en mayo de ese año, pese a que el Presidente tenía mandato hasta diciembre.