Con discursos encendidos de polémicas, mostrando divisiones en las opiniones entre los integrantes de los bloques que se encolumnan en el oficialismo porteño, la Legislatura aprobó este jueves, con 50 votos positivos y 7 negativos y 3 abstenciones, la adhesión de la Ciudad de Buenos Aires al protocolo nacional de interrupción legal del embarazo.

La diputada por el oficialismo Patricia Vischi (UCR-Evolución) fue la miembro informante, tras pedir la alteración del orden del día, para poder tratar un proyecto ríspido para el pensamiento que nutre los sectores más conservadores de la alianza Cambiemos en el ámbito porteño. Su par Guillermo González Heredia (Vamos Juntos) fue el primero en adelantar su voto en contra, con un discurso autorreferencial y de tan poca consistencia argumental que llegó a preguntarse si obligarían a clínicas con base de sustentación religiosa a practicar el protocolo, cómo si la objeción de conciencia pudiera tener categoría institucional.

Otro varón, Claudio Cingolani (Vamos Juntos), se expresó en contra con supina suficiencia señalando que con este protocolo se tergiversa el artículo 86 del Código Penal; en tanto Gabriel Solano (Frente de Izquierda) pidió ir por más reclamando que el Congreso Nacional avance con firmeza en la ley que autorice el aborto libre y gratuito.

Ofelia Fernández (Frente de Todos) planteo el protocolo como un avance para los derechos de las mujeres, mientras que María Luisa González Estevarena (Vamos Juntos) opinó lo contrario y “dijo querer ser la voz de miles de ciudadanos que están en contra”. Natalia Fidel (Vamos Juntos) pidió ser menos pasional y más racional para no confundir en el debate ya que “no se está votando ningún nuevo derecho. Se está dando marco a un artículo del Código penal que tiene cien años”. Manuela Thourte (UCR-Evolución) recordó que las estadísticas señalan que 8 de cada 10 embarazos adolescentes no son deseados. “Las interrupciones legales de embarazos existen y la Ciudad es pionera en esta aplicación”.

El socialista oficialista Hernán Arce aseguró que la aprobación de este protocolo es saldar una deuda que se tiene con la ciudadanía porteña. Por su parte, Esteban Garrido (Vamos Juntos) adelantó su apoyo a la aprobación del protocolo al entender que no es más que avalar la garantía de acceso a un derecho vigente. María Luisa González Estevarena (Vamos Juntos) se mostró en contra que una menor (mayor de 13 años) pueda presentarse sin acompañamiento de un mayor para solicitar un aborto legal.

Una encendida defensa del proyecto realizó Victoria Roldán Mendez (Vamos Juntos), sintetizando que «no podemos poner en tela de juicio hoy un derecho que lleva años», destacando que la aplicación del protocolo garantiza igualdad entre mujeres de distintas clases sociales. La diputada habló de crueldad en el mensaje de quienes se oponen, «nadie obliga a una mujer a abortar, el Estado no te obliga, te da la posibilidad de ejercer un derecho«. Victoria Montenegro (Frente de Todos) valorizó el debate como una herramienta para fortalecer derechos y pidió «dejen de subestimar a las mujeres» observando que los varones han utilizado más tiempo que las mujeres en este debate. Algo que corroboraría el diputado oficialista Leandro Halperin (UCR-Evolución) que se extendió más que ningún otro para terminar arengando que el radicalismo volverá a ser gobierno en la ciudad (¿?).

El protocolo fue aprobado con 50 votos afirmativos, tuvo siete negativos (todos de bloques oficialistas: Michelotto, Romero, González Heredia, Estebarena, González Estevarena, Cingolani y Del Gaiso) y tres abstenciones (Forcheri, Apreda y Casielles).