La agrupación peronista que conduce Máximo Kirchner vuelve a ser el eje de agravios y estigmatizaciones. Primero fue la gobernadora bonaerense, después la monja Pelloni.

Acomodada en el canal que mejor la cobija, la gobernadora María Eugenia Vidal volvió a mostrarse dispuesta a dar golpes bajos en la campaña electoral donde busca ser reelecta. En un reportaje liviano de preguntas afirmó “si gana Kicilloff gana la Cámpora”. Lo hizo con la clara intención de estigmatizar endemoniadamente a la agrupación interna del peronismo más cercana a Cristina Fernández.

Un ataque que parece estar combinado con las irresponsables declaraciones de la monja Martha Pelloni quien horas más tarde, también en un reportaje televisivo, afirmaría que “la Cámpora es el brazo del narcotráfico en las políticas de Cristina”. La monja, que tuvo un valioso aporte en la lucha por esclarecer en Catamarca el asesinato de María Soledad Morales, lanzó esta frase sin presentar pruebas ni referirse a alguna denuncia penal que esté en curso en ese sentido. Una suerte de macartismo destinado a fomentar odio contra la agrupación donde militan miles de jóvenes en tareas sociales con proyección política. Puertas adentro del peronismo la Cámpora podrá ser acusada de ser una organización con perfil sectario en la construcción política, podrá sostenerse que ha cometido errores políticos que lastimaron los intereses de su propio gobierno, pero es muy distinto y grave hablar de una agrupación ligada al narcotráfico. Mucho más sin pruebas y con la cobertura de un manto religioso. Las irresponsables afirmaciones de Pelloni podrían tener consecuencias judiciales si quienes se sienten agraviados la denuncian en tribunales. La diputada nacional de Unidad Ciudadana, precandidata a intendenta de Quilmes e integrante de La Cámpora, Mayra Mendoza, aseguró en el programa Crónica Anunciada de AM 530: «Me cuesta pensar que Pelloni no hable de la gente que muere de frío y salga a acusarnos de narcotraficantes. Puede ser que haya alguien de la política atrás», y agregó «es muy grave lo que dice Martha Pelloni. No puedo creer y no entiendo a qué se refiere. Puede tener consecuencias judiciales».