Por Claudio Leveroni

Son tiempos donde las encuestas mandan y resultan ser altamente influenciables en el mundillo donde se diseñan las estrategias del espacio político mandante en el país. Las últimas ratifican una tendencia que preocupa a quienes promueven la reelección de Macri. Su imagen se va esmerilando con celeridad. El círculo más íntimo del presidente sostiene que esto se puede revertir. Advierten que, pese a la inflación, el desempleo, y la notable pérdida de poder adquisitivo, el primer mandatario mantiene un alto porcentaje de adhesión. Confían que, diseñando un inicio de año con menos presión para el bolsillo de los argentinos, se pueden recuperar votantes. El círculo rojo, así bautizado en su momento por el propio Macri, está dando señales indicando que, a menos de un año de las primarias, eso ya no es posible. También notan que el crecimiento de María Eugenia Vidal se estancó, golpeada por el escándalo de los aportantes truchos y la incapacidad de poder resolver la crisis que mantiene con los docentes, que incluye aquella frase suya de “los pobres no llegan a la universidad” desnudando el pensamiento sectario de la gobernadora. Los sondeos de las consultoras reflejan lo que le sucede a Vidal cuando, esporádicamente, se expone en la calle sin red y es interpelada crudamente por gente del común. Las redes sociales muestran infinidad de videos caseros donde la gobernadora queda en falta ante reclamos vecinales.

Es en este contexto fue surgiendo la figura de Horacio Rodríguez Larreta como posible continuador del modelo actual de gobierno. Su gestión se encuentra mucho más cuidada por los medios oficialistas, hacedores de una suculenta pauta publicitaria, y un presupuesto que es el más importante (medido per cápita) del país. La riqueza de la ciudad se mide desde su presupuesto anual de más de 321 mil millones de pesos para el año entrante. Algunos ítems reflejan, con groseras ostentaciones, la diferencia de la Capital Federal con el resto del país. Tiene reservado más de 2 mil millones de pesos solo para arreglos de veredas, un monto que representa el 40% o 50% del presupuesto de un municipio del primer cordón del Gran Buenos Aires. El presupuesto en ejecución transita por un carril similar. Se gastó más de 8 mil millones en la organización de los juegos de la juventud, un despropósito si se compara con la inversión de 8.500 millones en la urbanización del Barrio Mugica, que incluye la construcción de 1500 viviendas. Larreta maneja el tercer presupuesto más importante del país, detrás del nacional y el de la provincia de Buenos Aires, lo que le permitió gastar 40 millones de pesos en piletas sin agua como las que instaló el último verano en la costa en lo que bautizó como “Buenos Aires Playa”. Larreta conoce la ciudad palmo a palmo, la gobierna desde hace 11 años (si, los 8 de Macri también), mantiene una enorme capacidad de acción en su trabajo que lo lleva a exponerse todas las semanas con vecinos de distintos barrios. Sabe manejarse en esas situaciones y, contrario a Vidal, pocas veces queda mal parado ante reclamos. Mantiene mayoría propia en la Legislatura (34 legisladores sobre 60), logró recomponer la unidad con sus aliados internos de la Coalición Cívica (Carrio) y Confianza Pública (Ocaña), después que diputados de esos sectores le hicieran llegar su descontento por manejos unilaterales. No es algo que haya podido alcanzar con los radicales de Evolución, aquella presentación de agosto en el café Tortoni queriendo forzar la alianza Cambiemos como una realidad en la ciudad, ha sido solo una foto según supo definir ante este cronista uno de los legisladores del partido fundado por Leandro Alem.

Larreta se proyecta para su reelección como jefe de Gobierno, pero no desatiende la posibilidad de ser el candidato presidencial para el 2019. En esa dirección se comprenden algunas de sus determinaciones, como el insistir en el proyecto de Universidad Docente (UniCABA) que impulsa con la absoluta oposición de la comunidad educativa, incluidos los 29 institutos donde actualmente se forman los docentes. Por encima del contenido que pueda tener la propuesta en sí, el mensaje del Jefe de Gobierno hacia la sociedad es mostrarse como impulsor de la jerarquización de la educación. Potencia que un docente universitario estará al frente de un aula, desgarrando así la figura del maestro militante. Otra muestra rutilante de la proyección presidencial de Larreta ha sido la sobredimensionada fiesta de los Juegos de la Juventud. Es la primera vez que la presentación de esta competencia, reservada para la franja etaria de 13 a 18 años, se realiza teniendo como escenario el centro de la Ciudad. Se tuvo que gestionar una autorización especial ante el Comité Olímpico Internacional, y se volcaron recursos extraordinarios para financiar el evento. Fue otro golpe de efecto, cargado de indisimulable marketing político. Para concretar un recorrido exitoso en su sendero de crecimiento Larreta debe continuar manteniendo el apoyo mediático. En este sentido, su potencial adversaria Elisa Carrio (según pintadas callejeras que la anuncian como candidata en 2019) quiso ponerle límites al gasto en publicidad que la ciudad vuelca a los medios dominantes. La titular de la Coalición Cívica le propuso establecer un régimen de contratación publicitaria transparentado y con límites. Larreta dejó barrenar esa posibilidad prometiendo que serían parte de los anuncios que dio a conocer el día de la primavera en el Jardín Botánico. Nada de eso sucedió. La ciudad seguirá sin transparentar el dinero que fluye por la canaleta de la publicidad a los grandes medios. Se trata de cifras millonarias. En 2018, solo lo blanqueado, llega a los dos mil millones de pesos. Es la cifra que se llevan las principales corporaciones mediáticas para que Larreta transite sin mayores críticas sus días como Jefe de Gobierno.