Por Claudio Leveroni

Cada día que pasa se profundiza más la sensación que en el pasado reciente de nuestro país, el de los cuatro últimos años de más crudo neoliberalismo, hubo mucho más que un retroceso social, económico y hasta cultural. Durante ese período Argentina padeció una forzada decadencia que aparece como autoinflingida, según detalla un informe realizado por una economista llamada Penelopi Goldberg que, hasta la semana pasada, perteneció al staff del Banco Mundial.

Esta mujer es una reconocida economista que se especializa en analizar el impacto de la globalización en los países en vías de desarrollo. Renunció hace pocos días a su lugar jerárquico en el Banco Mundial después que este organismo financiero internacional, creado en tiempos de la pos guerra mundial, en 1945, junto al Fondo Monetario Internacional, se negara a publicar un informe sobre la situación crítica de Argentina.

En ese informe Goldberg afirma que la Argentina enfrenta una crisis autoinflingida y describe un plan que tuvo dos autores intelectuales: la administración Macri en la Argentina y la gestión Christine Lagarde en el FMI, quienes desarrollaron una estrategia para permitir la fuga de capitales de nuestro país.

Para hacerlo el gobierno de Mauricio Macri levantó las barreras que favorecieron la salida de divisas del país, y por su lado el FMI no le exigió que hiciera algo al respecto antes de desembolsar el dinero de un crédito de extraordinario volumen que no registra antecedentes en los 75 años de vida del FMI. Además, el Fondo aprobó ese crédito contradiciendo al artículo VI de su estatuto, como lo remarcó días atrás la Vicepresidenta Cristina Fernández.

Goldberg también comprueba que cuando el país recibía asistencia financiera del exterior, crecían los desembolsos con picos altos en los depósitos de ese origen en bancos de Suiza. Es decir, buena parte de los 44 mil millones de dólares que ingresaron al país desde el FMI, salieron rápidamente de Argentina después de ser entregados por el Banco Central bajo la excusa de sostener la cotización vernácula del dólar. Dólares que empezaron a engordar cuentas en los paraísos fiscales de Suiza.

Esto no lo está denunciando Maduro desde Venezuela. Lo señala con máxima precisión una funcionaria del Banco Mundial con experiencia en monitorear el movimiento de divisas en el mundo y en especial en las naciones empobrecidas.

Goldberg al enterarse que su informe sobre el desarrollo de la crisis argentina no sería publicado por el Banco Mundial presentó su renuncia. Esta prestigiosa economista hizo otro informe el año pasado crítico de las corrientes de pensamiento económico que elogian la globalización como si ésta fuera, en sí misma, una oportunidad para que los países en vías de desarrollo puedan reducir los precios internos de sus productos.

En ese informe, que estaba relacionado con la India, y si publicó el Banco Mundial, Goldberg sentenció que la globalización resulta ser un artilugio para que esas naciones abran sus mercados a productos importados. Lo único que se logra con esto es que las ganancias de las empresas crezcan sin favorecer a las naciones que solo aumentan la desigualdad.

¿Por qué el Banco Mundial publicó el duro informe de Goldberg acusando a la globalización como una trampa que enriquece empresas y empobrece países, y no hizo lo mismo con este último que habla de la crisis autoinflingida en nuestro país?

La diferencia entre ambos informes es que, en este último relacionado con Argentina, Golberg está describiendo una situación delictiva donde coloca como máximos responsables de la operación de endeudamiento nacional a Mauricio Macri y Christine Lagarde. Si la justicia argentina recoge el guante y avanza en una investigación judicial capaz de realizar una pericia para saber cuál fue la ruta del dinero entregado por el FMI a nuestro país, las consecuencias podrían tener responsables también fuera de nuestra frontera.

Posiblemente, esta sea una de las causas por las que los representantes del Fondo Monetario Internacional que estuvieron estos días en el país hayan elogiado las políticas económicas del actual gobierno y se muestren predispuestos a extender el plazo de los vencimientos y hasta consideren que los bonistas deben aplicar una quita a la deuda argentina.

Las maniobras irregulares para forzar el endeudamiento y facilitar la salida de divisas ha sido tan grosera durante la gestión de Macri que parece imposible ocultarlas. Es un factor de negociación que, por estas horas, el gobierno actual parece manejar de manera tan firme como discreta con los acreedores de Argentina.