Un sector del radicalismo comienza a mostrar su cada vez más clara inclinación en poner sus intereses futuros fuera de la Alianza Cambiemos en las próximas elecciones presidenciales. Trabajan para fortalecer la candidatura de Roberto Lavagna, recuerdan que ya fue candidato a Presidente con apoyo radical. Otro sector, en cambio, ratifica la pertenencia al gobierno. Ambas partes coinciden en reclamar que  no han sido debidamente escuchados por el Presidente y su entorno. Desentenderse del apoyo a Macri en estos casi cuatro años de administración nacional no es tarea sencilla. Pese a la queja de sentirse desoídos en sus reclamos la UCR mantuvo apoyo formal a la estrategia económica y social que fue delineando el Presidente Mauricio Macri.

El vicepresidente de la Unión Cívica Radical, Federico Storani, salió a criticar lo que consideró «falta de espontaneidad» que tuvo ayer el Gobierno para comunicar las medidas económicas con las que busca frenar la inflación, y advirtió que «es difícil que tengan un efecto positivo». El radicalismo aún mantiene sin fecha cierta su convención partidaria que fijará la estrategia electoral del partido centenario. Las discrepancias internas, en relación al rumbo a seguir, son importantes. Hace pocos días el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, reconoció la pertenencia partidaria a Cambiemos, pero advirtió que la convención sería muy complicada “si el gobierno no toma medidas para salir de la trampa mortal que es inflación con recesión”. Por su lado el presidente de la Convención, Jorge Sappia, aseguró que no habrá Convención Nacional para definir el futuro, aclarando que en caso de que se hiciera, «la mayoría del radicalismo votaría por terminar con la alianza Cambiemos». Semejante afirmación fue descalificada por quienes quieren mantenerse dentro de la alianza que gobierna el país. Agustín Campero, vicepresidente de la Convención, le salió al cruce con un comunicado, firmado también por varios popes de la UCR de todo el país, exigiéndole a Sappia que «no siga contradiciendo las decisiones partidarias», y ratificando que van a «construir, conformar y fortalecer Cambiemos». Estrategia aparte manejan los boina rojiblanca porteños. Han sido los únicos en todo el país que no integraron Cambiemos en las elecciones 2015 y 2017. Si bien acordaron hacerlo el año pasado, firmando el llamado acuerdo Tortoni, nunca terminó de plasmarse. Hoy están más lejos de hacerlo aún, y juegan fuerte a Martín Lousteau, su principal espada. Son los más interesados en la postulación presidencial de Roberto Lavagna ya que les daría una plataforma muy fuerte para consolidar a Lousteau como un candidato a Jefe de Gobierno con posibilidades ciertas de derrotar a Horacio Rodríguez Larreta. En 2015 el actual mandamás de la ciudad lo derrotó en segunda vuelta por solo 3 puntos de diferencia (51,64% a 48,36%).