El gobierno que asuma en menos de un año, el 10 de diciembre próximo, deberá asumir millonarios vencimientos de deuda externa que dejará la administración Macri.

Es tan grande el endeudamiento que dejará el actual gobierno que el riesgo de ingresar nuevamente en default, tal como sucedió con la crisis que desembocó en los estallidos sociales de 2001, es una salida muy probable según estiman diversos economistas como Pablo Goldín, director de la consultora MacroView, quien advirtió que Argentina tiene tiempo hasta 2021 para volver a acceder al mercado internacional de deuda con el objetivo de evitar un default en 2022. Macri recibió un país desendeudado y lo devolverá en peores condiciones. Hasta ahora Argentina tiene vencimientos de por lo menos 21.406 millones de dólares en 2020, otros 25.114 millones de dólares correspondientes a 2021 y 25.308 millones de dólares para 2022. Los montos descienden en 2023, con vencimientos por 18.642 millones de dólares. Hay un flujo de ingresos de dólares previstos en los acuerdos firmados por Macri con el FMI, pero su articulación constituye una verdadera bomba de tiempo a futuro. El Fondo no presta dinero para que sea devuelto, lo hace con la intención de condicionar y direccionar el modelo económico de los países que recurren a sus servicios. Se trata de un principio de dominación usuraria que, como ha quedado demostrado en la historia del FMI, termina empobreciendo naciones quebrando su soberanía política sin poder asumir determinaciones con independencia económica.