Según el estudio elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), 464.000 personas fueron víctimas de homicidios en 2017 en todo el planeta, más que todos los muertos en guerras ese año. América vuelve a ser la región más arriesgada, con la desigualdad, el crimen organizado y el machismo entre las primordiales causas.

El estudio muestra que el número total de personas que sufrieron una muerte violenta como consecuencia de un homicidio aumentó en el último cuarto de siglo, de 395.542 en 1992 a 464.000 en 2017. La tasa mundial de homicidios, que se mide como la tasa de víctimas por cada 100.000 personas, disminuyó de 7,2 en 1992 a 6,1 en 2017. La tasa de homicidios promedio en el continente americano (17,2) fue la más alta registrada en la región desde que se iniciaron los registros confiables en 1990. Mucho más alta que la tasa de África (13,0), que también estaba por encima de la media mundial, mientras que las tasas de Asia, Europa y Oceanía estaban por debajo de la media mundial (2,3, 3,0 y 2,8, respectivamente). Distintos registros internacionales, además de este de Naciones Unidas, dan cuenta del incremento de la inseguridad y la violencia en el continente americano de la mano de las estadísticas de El Salvador, Honduras, Estados Unidos, Venezuela, México y Brasil.

Según la ONG estadounidense Expediente Rojo, creada en 2007 y especializada en el tema inseguridad en el país del norte, hay “más de 22 millones de estadounidenses son víctimas de algún tipo de crimen (por año). Los delitos más comunes son crímenes violentos, abuso infantil, violencia doméstica, delitos por la Internet y fraudes, violaciones de derechos civiles, secuestros y robos entre muchos otros. Muchos delitos se entrelazan y crean un nuevo modelo del llamado crimen organizado como lo es el tráfico de armas y drogas con el tráfico humano, los secuestros, y el lavado de dinero”. Estados Unidos es el país, dentro del lote definido como desarrollados, que vive con mayor nivel de violencia interna alentada por una cultura propia que admite la libre portación de armas. Según Expediente Rojo hay “310 millones de armas circulan en Estados Unidos, es decir una tasa de 88,8 armas por cada cien habitantes”, generando que “unas 26 personas por día son asesinadas con arma de fuego en Estados Unidos”. Pese a la reconocida mano dura de la justicia norteamericana que, entre otras cosas, llevó a la pena de muerte a 25 personas en 2018, a otras 10 en lo que va de 2019, y mantiene a 2635 esperando su ejecución (41% negros) los índices de delito que lleva inseguridad a sus habitantes no descienden. La pena capital es ley en la mayoría (30) de los Estados del país del norte.